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Full text of "Recursos para la Escuela Sabatica (2do. Trimestre 2008)"

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Pr. Walter Ruiz 

Comentarios de la Lección de la Escuela Sabática 

2do. Trimestre de 2008 

"Jesús es maravilloso" 

Lección 7 

17 de Mayo de 2008 

El enigma de su conducta 



Versículo de memoria: "Vino el Hijo dei Hombre, que come y bebe, y dicen: He aquí 
un hombre comilón, y bebedor de vino, amigo de publícanos y de pecadores" (Mateo 
11:19). 

'Vayan y cuenten lo que han oído y han visto' le dijo Jesús a los discípulos del Bautista. 
Ellos tuvieron el extraño privilegio de contemplar en vivo y en directo las obras y la con- 
ducta de Jesús. Su proceder estaba totalmente vinculado a su gran objetivo: salvarnos 
del pecado y de la muerte. Sin embargo, muchos de sus actos resultarían inesperados 
y confusos para nosotros, que estamos separados culturalmente del la encarnación por 
unos dos mil años. Incluso sus contemporáneos llegaron a condenar su conducta, por 
no encajar en lo que ellos pensaban que sería el Mesías. 

¿Abandonó a sus padres? 

De alguna forma que no alcanzamos a entender, por falta de datos, los padres de 
Jesús lo olvidaron en Jerusalén, al regresar de la Pascua, cuando éste tenía doce 
años. Posiblemente el adolescente sintió el llamado de ir al centro de la teología 
hebrea. Quizá quiso dar un último vistazo al templo antes de partir y empezó a conver- 
sar con alguien. El asunto es que estuvo tres días perdido. Cuando José y María lo en- 
contraron y ella lo reprochó, el jovencito les dijo que no tenían de qué preocuparse, que 
estaba atendiendo los asuntos de su Padre. En realidad, eran ellos que lo habían des- 
cuidado. 

Quizá esa fue la gran travesura de la niñez de Jesús (casi todos hemos cometido una). 
Los tres días podían haberse vuelto meses. Es que cuando Jesús hablaba, las perso- 
nas perdían la noción del tiempo. También era otra sociedad, donde los padres te pod- 
ían soltar con seguridad en medio de la caravana de vecinos, seguros que ibas a volver 
en la noche. Aún así, no podemos juzgar al Mesías como juzgaríamos a un niño por 
cuanto sus palabras reflejaron su condición divina. Él no abandonó a sus padres, "estu- 
vo sujeto a ellos". 

Mostrando enojo 

En más de una ocasión Jesús mostró enojo por medio de sus actos y palabras. Bien di- 
ce el apóstol que hay una distinción entre el airarse y el pecar. Quizá la línea sea el 
rencor y el resentimiento, junto con la voluntad de destruir o dañar a la otra persona. La 
ira del Salvador procedía de la justa indignación. Qué bueno que lo justo no es subjeti- 
vo sino objetivo y concretamente iluminado por el evangelio. 



En ocasiones, Jesús usó palabras airadas para ilustrar una triste realidad, como el caso 
de la higuera estéril, símbolo del pueblo judío. Algo que sí nos dice el testimonio es que 
cuando Jesús se airaba, la gente no percibía en él deseo de hacer daño. Sus ojos se 
llenaban de lágrimas mientras reprendía, su voz transmitía compasión más allá de las 
palabras. Era un tipo de enojo redentor. Probablemente veremos esa misma expresión, 
cuando tenga que terminar definitivamente con el pecado. A veces, uno tiene que de- 
fender con uñas y dientes aquello que es claramente justo. Aún en ese momento, "aira- 
os pero no pequéis, no se ponga el sol sobre vuestro enojo." 

¿Descuidó a los perseguidos? 

¿Fue Jesús indiferente a lo que le pasó al Bautista? Hay muchas cosas que han cam- 
biado hoy y que antes eran impensables: transporte rápido, servicio postal, internet, pe- 
riódicos, radio y televisión. Si se hubieran escrito todos los pormenores de lo que pasó 
en el abusivo arresto y posterior asesinato de Juan y cómo afectó esto a Jesús, tendr- 
íamos al menos un evangelio más. Sabemos sí, que Jesús se retiró a Galilea. Sabemos 
que lo hacía cuando su vida corría peligro en Judea. Sabemos que todo fue una conspi- 
ración diabólica para liquidar al precursor y al Mesías. Está registrado el episodio de los 
discípulos de Juan; sabemos que al mayor de los nacidos de mujer quizá le faltó la fe, y 
sabemos que de alguna forma el mensaje y lo que ellos vieron y oyeron de Cristo, era 
lo que Juan necesitaba para fortalecerla frente al martirio. Inferimos que salvar la mi- 
sión principal tuvo ese terrible e impensado costo. 

Sabemos que vivimos en un horrible mundo de pecado, donde Dios permite la muerte 
del justo en el mejor momento según su misericordia. Sabemos que Jesús se retiró y 
estuvo sólo un tiempo al recibir la noticia de la muerte. Y estoy seguro que hubo mu- 
chas lágrimas y oración hasta someterlo todo a la voluntad del Padre. 

Acompañando a los indeseables 

Jesús rompía moldes. No era el IVIesías, sentado en trono de oro destruyendo con un 
movimiento del índice a legiones romanas enteras. No era el amigo de los "justos" 
hipócritas de sus días. Era el verdadero Mesías que vino a salvar a los que se habían 
perdido. ¿Eres salvo? No te aisles de los que necesitan del mismo mensaje que te dio 
una nueva vida. Haz algo por ellos. A veces hasta da miedo, pero ten fe y ánimo en el 
Señor para llevar a los indeseables de este mundo el amor de Cristo. Muchas veces es- 
tos enfermos no son los más pobres. También hay publícanos, con mansiones impre- 
sionantes, que no logran ocultar la miseria humana de sus habitantes. Usa el método 
de Cristo. Muéstrales simpatía, atiende sus necesidades, gánate su confianza. Enton- 
ces condúcelos al que puede darles Vida en abundancia. 

Pr. WaltherRuiz